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E U R O

Pongámonos un poco trascendentes
para rendir honor a la peseta,
que a fecha fija quedará obsoleta
i acabará olvidada por las gentes.
El duro y el real, tan inocentes,
ya habian muerto de una muerte quieta.
Será el Euro, de muchos, la gran meta
tras la que puedan partirse los dientes.
El cambio podrá ser extraordinario
y algunos andarán de coronilla
porque adaptarse costará un calvario.
Pero hay algo que a mi me maravilla :
sentirme niño, ya septuagenario,
jugando al dominó con calderilla.
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